La nueva melodía

Supongamos que en una orquesta un músico sale de la partitura y produce una nota desafinada. El director es muy bueno, la música está correctamente anotada y no es difícil de ejecutar, pero el músico, por razones inexplicables, decide introducir una disonancia molestosa. La nota rebelde inmediatamente pasa al espacio. El director puede hacer una de dos cosas: ordenar que se comience de nuevo la pieza o pasar por alto la disonancia. En realidad, no importa lo que haga, esa nota falsa ahora sigue viajando por el espacio a muchos metros por segundo. A partir de ahora habrá una disonancia en el universo.

notas-musicales¿Existe algún medio para reestablecer la armonía en el mundo? Sólo puede hacerlo alguien que venga de la eternidad y detenga la nota en su rápida carrera hacia los confines del universo. Pero ¿qué hacer con una nota falsa? En realidad la falta de armonía sólo puede acabarse de una manera. Si aquella nota se convierte en la primera nota de una nueva melodía, entonces se volverá armoniosa.

Esto fue precisamente lo que ocurrió en la venida de Jesucristo. Una nota falsa de disonancia moral se había introducida en el mundo por el primer hombre, lo cual puso en discordia a toda la humanidad. Dios podía haberla pasado por alto, pero eso habría significado aceptar la discordancia, la pérdida de armonía en su creación, lo cual era inconcebible.

El concierto original estaba en riesgo.

Lo que hizo, por tanto, fue asombroso. El pidió a una mujer, la cual representaba la raza humana, que le diera libremente una naturaleza con la cual el Creador iniciaría una nueva humanidad. Así como había una vieja humanidad en discordia en Adán, habría una nueva humanidad en armonía en el Segundo Adán. El nuevo ser que nacería sería Dios hecho hombre, el principio de la nueva creación.

Cuando el ángel se apareció a María, Dios estaba anunciando este plan de un nuevo comienzo; el principio de una nueva raza; el inicio de una nueva pieza musical. Y de esa manera, una nueva melodía divina/humana empezó oirse en el universo. Nunca antes se había escuchado algo similar—o tan hermoso. El Músico Celestial había elaborado una composición de suma belleza, convirtiendo una nota desafinada en una extraordinaria melodía de gracia.

–adaptado de Fulton Sheen

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