Rehuyendo al Amor

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Soy el hijo pródigo cada vez que busco el amor incondicional donde no puede hallarse. ¿Por qué sigo ignorando el lugar del amor verdadero y me empeño en buscarlo en otra parte? ¿Por qué sigo marchándome del hogar donde soy tratado como un hijo de Dios, el amado de mi Padre?

Estoy admirado de cómo sigo empleando los regalos que Dios me ha dado, mi salud, mis dones intelectuales y emocionales, y sigo utilizándolos para impresionar a la gente, para reafirmarme, y para competir por el premio, en vez de utilizarlos para gloria de Dios… Es casi como si quisiera demostrarme a mí mismo y al mundo que no necesito del amor de Dios, que puedo vivir por mí mismo, que quiero ser plenamente independiente…

Pero el Padre continúa esperándome con los brazos abiertos, preparado para recibirme y susurrarme al oído: “Tú eres mi hijo amado, en quien me complazco.”

–Henri Nouwen,
El Regreso del Pródigo

En la Senda de Vida

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Él Busca Dar

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