La Hermosura del Amor

SpacerJesus_Cross 10DSi en verdad “el amor
es la hermosura del alma”,
como lo dijo San Augustín,
entonces nadie es tan
hermoso como Jesús
porque nadie amó
como Él.

Donde comenzar

Spacerbabf7852ac8d4c376ca6800acc9a8fa4Belén no es el fin
de nuestro peregrinar
sino el comienzo—
el lugar por donde
debemos pasar si alguna vez
hemos de llegar a casa.

–Frederick Buechner

Published in: on 8 diciembre 2015 at 12:27 pm  Dejar un comentario  
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La Gran Verdad

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No conozco ninguna verdad en toda la Biblia que debería alcanzarnos con tanto poder y ternura como la del Amor de Dios; y no hay verdad en la Biblia que a Satanás más le gustaría borrar. Por más de seis mil años ha estado tratando de persuadir a los hombres que Dios no los ama.

–Dwight Moody

Published in: on 19 noviembre 2015 at 6:30 am  Dejar un comentario  
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La prueba del perdón

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Que nadie lamente
haber caído
una y otra vez;
porque el perdón
se levantó de
la tumba.

–Juan Crisóstomo
(c. 347 – 407)

Gracia para el día

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Dios no nos da
una dotación
provisional de gracia
para toda la vida.
Él nos da lo que
necesitamos hoy—
un día a la vez.

–Tim Keller

La única manera

El Cristianismo es Cristo

No conocemos otra manera de mantener fuera de nuestro corazón el amor al mundo excepto por mantener nuestros corazones en el amor de Dios…

–Thomas Chalmers (1780–1847)

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Published in: on 27 noviembre 2014 at 2:26 am  Dejar un comentario  

Indestructible Palabra

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Tan grande es
la eficacia y el poder
de la Palabra de Dios
que mientras más
la persiguen más florece
y crece.

–Martín Lutero

El sacramento de la comprensión

En tiempos difíciles,
una voz del cielo dice:
“Estad quietos y conoced
que yo soy Dios.”
No dice: “Estad quietos y
conoced el por qué.”
En un día lejano puede ser
que se nos ofrezca
el sacramento paulatino
de la comprensión.

-Ken Gire

Hay luz bastante

Para quienes no ansían sino ver,
hay luz bastante; más para quienes
tienen opuesta disposición,
siempre hay bastante oscuridad.

–Blaise Pascal

Published in: on 16 mayo 2011 at 9:42 pm  Dejar un comentario  
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Rumbo a ninguna parte

Salirnos de Su voluntad
es encaminarnos hacia
ninguna parte.

–C. S. Lewis

Published in: on 3 mayo 2011 at 8:25 pm  Dejar un comentario  
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Dispuesto a dar

Es cierto que los hombre siempre han pensado más en un Dios de amenazas que en un Dios de promesas. Todas las religiones no cristianas conciben a un dios terriblemente exigente. Sólo el cristianismo nos habla de un Dios que está más dispuesto a dar de lo que nosotros somos capaces de pedir.

–William Barclay

Published in: on 7 febrero 2011 at 6:32 pm  Dejar un comentario  
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Más de lo que salta a la vista

Hay mucho más jugo
en un pomelo de lo que
salta a la vista.

-Autor desconocido

Published in: on 14 septiembre 2010 at 1:55 am  Dejar un comentario  

Prender una vela

Cuando ingreses a un lugar oscuro,
es mejor prender una vela
que maldecir la oscuridad.
-Leonard Sweet, Frank Viola

Published in: on 12 agosto 2010 at 9:00 am  Dejar un comentario  

Todos errados

Cuando se le preguntaba si tuviera comunión con “un hermano que está en el error”, un líder cristiano solía responder: “No tengo otro tipo de hermano. Todos estamos errados en alguna área.”

Published in: on 1 febrero 2010 at 9:41 pm  Dejar un comentario  

El Hijo Pródigo (versión corregida)

Si nosotros hubiésemos escrito esta historia en lugar de Cristo, tal vez hubiera salido así…

Un hombre tenía dos hijos y el mayor de ellos dijo a su Padre: “Padre, dame la oportunidad de administrar tus bienes y propiedades que tienes en la provincia apartada,” y le concedió lo que había pedido. No muchos días después, se fue lejos a la provincia lejana y comenzó a labrar los terrenos de su padre, trabajando diligentemente.

Y cuando había implementado nuevos métodos y técnicas vino mucha prosperidad a la granja y comenzó a tener gran abundancia. Y se fue y contrató a más obreros y los envió a su hacienda para ayudar a recoger la abundante cosecha. Y vivía disfrutando los frutos de su trabajo, teniendo mucho para comer.

Y un día dijo para sí: “¡Cuánto no desearía visitar a mi padre y contarle cómo me ha ido en la provincia apartada!” Y dijo: “Me levantaré e iré a mi padre y le diré: “Padre, he trabajo tus tierras, he administrado tus bienes y me ha ido bien. Me he portado dignamente como hijo tuyo. Hazme administrador de algunos terrenos más que tienes.”

Y levantándose vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a gozo y corrió y se echó sobre su cuello y le besó. El hijo dijo: “Padre, he trabajado tus tierras y he administrado tus bienes. Creo que soy digno de que tú me confieras mayores responsabilidades.” Y el padre dijo a sus siervos: “Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y bebamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo es muy inteligente, responsable y trabajador. Se había ido a administrar mis propiedades y ha prosperado; se había esforzado y todo le ha salido bien.”

Y su hijo menor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas, entonces se acercó y quería entrar. Salió su padre y no le dejó ingresar a la fiesta. Mas él respondiendo, dijo al padre: “He aquí es cierto que no te he servido bien. He malgastado la parte de la herencia que me tocó, pero quisiera gozarme en la fiesta. No he sido como mi hermano mayor que ha administrado bien tus propiedades, pero, por favor, quisiera que me dejes entrar.”

Entonces le dijo el padre: “Hijo, tú siempre me has fallado y todo lo que te he dado lo has administrado mal. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos porque este tu hermano ha sido muy trabajador y diligente.”

Y dejando afuera al hijo infiel, comenzaron a regocijarse.

Published in: on 31 enero 2010 at 3:30 am  Dejar un comentario  

Dios es como Jesús

George Buttrick, ex-capellán de (la universidad de) Harvard, hace recuerdo que estudiantes solían entrar a su oficina, sentarse en una silla y declarar: “No creo en Dios.”

Buttrick les sorprendería con esta respuesta: “Siéntate y cuénta qué tipo de Dios es él en quien no crees. Probablemente yo no crea en él tampoco.” Y luego él les hablaría de Jesús, quien corrige todas nuestras suposiciones acerca de Dios.

-Philip Yancey

No tan seguro

Cuando yo era joven tenía convicciones firmes acerca de todo; después de unos años, habiéndome equivocado mil veces, ya no estaba tan seguro de la mayoría de las cosas como antes; y en el presente, casi no estoy seguro de nada excepto aquello que Dios me ha revelado.

 -Juan Wesley

Published in: on 14 enero 2010 at 10:25 pm  Dejar un comentario  

Transmitiendo luz

Palabras que no transmiten la luz de Cristo aumentan la oscuridad.

                     -Madre Teresa

Published in: on 12 enero 2010 at 7:16 am  Dejar un comentario  

Para cambiar un foco

        ¿Cuántos Pentecostales se necesita para cambiar un foco? Uno para cambiar el foco y nueve para reprender el espíritu de tinieblas.

     ¿Cuántos Calvinistas se necesita para cambiar un foco? Ninguno. Dios ha predestinado cuando va a haber luz. Los Calvinistas no cambian focos. Ellos sencillamente confían que Dios sabe mejor si ha de haber luz o no.

     ¿Cuántos Tele-evangelistas se necesita para cambiar un foco? Uno solo. Pero, para que el mensaje de luz continúe, envíe su ofrenda de amor hoy mismo.

     ¿Cuántos Hermanos Libres se necesita para cambiar un foco? ¿Cambiar? ¿Quién habló de cambiar?

     ¿Cuántos Fundamentalistas se necesita para cambiar un foco? No más que uno, porque un número mayor podría caer en el ecumenismo.

     ¿Cuántos Católicos se necesita para cambiar un foco? Ninguno. Ellos siempre usan velas.

     ¿Cuántos Tradicionalistas se necesita para cambiar un foco? Uno para cambiar el foco y nueve para comentar de las virtudes del foco anterior.

     ¿Cuántos Bautistas se necesita para cambiar un foco? Siete en el Sub-Comité de Iluminación estudiarán el problema, y darán su informe a los diez miembros del Comité Central. Después de un análisis, ellos darán sus recomendaciones al Comité de Finanzas, compuesto de 6 miembros. Ellos presentarán los resultados de su estudio para ser debatido en la Asamblea General y sometido a votación. Luego el secretario, a través de un memorándum, autorizará al Comité de Mantenimiento a proceder de acuerdo a la decisión tomada (siempre y cuando a alguien no se le haya ocurrido cambiar el foco por su cuenta).

   
Published in: on 10 enero 2010 at 9:11 pm  Dejar un comentario  

¿Para qué estamos?

 

• No estamos para promover una línea, un punto de vista, un enfoque—estamos para proclamar a Cristo

• No estamos para levantar un ministerio—estamos para levantar a Jesús

• No estamos para hacer crecer nuestra agrupación—estamos para que la gente conozca y le siga al Hijo de Dios

• No estamos para decir que tenemos la verdad—estamos para decir que El es la verdad

• No estamos para debatir asuntos de la periferia—estamos para enfocarnos en el Centro, en Cristo Jesús

• No estamos para seguir ciertos principios o formatos—estamos para seguir a una Persona

• No estamos para decir que tenemos la razón—estamos para declarar que Jesús es el Señor

• No estamos para indicar que nuestro grupo es el mejor—estamos para afirmar que no hay nadie como El

• No estamos para hacer otra cosa sino—anunciar “las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.”


“Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1 Co. 2:2)

“Lo que importa es que Cristo lo es todo.” (Col. 3:11 BPT)

“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas” (Ro. 11:36)


Published in: on 3 enero 2010 at 10:33 pm  Comments (1)  

Una Audiencia con el Rey

Muchos años atrás, los habitantes de un país lejano vivían bajo el reinado de un maravilloso rey. Como podría esperarse, el monarca vivía en un palacio de gran esplendor. Era un edificio impresionante con torres que apuntaban hacia el cielo, famosas obras de arte, jardines con estatuas, sirvientes, arañas de luces de cristal. Era un lugar digno de un rey.

Entre los muchos que trabajaban en el palacio había un equipo real de jardineros. Ellos tenían la responsabilidad de mantener los setos, las flores, las fuentes, el césped y los árboles. Estos trabajadores atendían su labor siguiendo con mucho cuidado los establecidos procedimientos del jardín real. Constantemente se les veía podando, regando y haciendo que los terrenos del palacio parezcan a un pedazo del paraíso. En momentos de descanso ellos se ponían a conversar del los asuntos del jardín o de los sucesos de la comunidad. Alguna vez platicaron con alguno de los cocineros o mayordomos del palacio.

Pese a que trabajaban dentro de la propiedad real ellos nunca en realidad vieron al rey. Sabían que él vivía ahí. Sabían que alguna vez él iba de viaje, pero ninguno de ellos le había visto jamás. Aparentemente su majestad nunca salió a pasear por los jardines. De vez en cuando los empleados del interior del palacio comentaron de algún incidente de la vida del monarca, y los jardineros siempre escucharon con mucha atención y envidia. Pero, ver al rey era un especial honor que ellos no disfrutaban.

Alguna vez el tema del rey surgió en las conversaciones de los jardineros, pero siempre fue información de segunda mano, obtenida de otros o del periódico local. Más que nada ellos hablaban del trabajo en el jardín o de las noticias del pueblo. Si bien ellos estaban a diario en la propiedad del palacio, no estaban entre los privilegiados que tenían contacto con su majestad. Ellos sabían muy bien que jardineros no confraternizan con realeza. Y, con ese entendido, ellos sencillamente se abocaron a su labor.

Sin embargo, un día sucedió lo inesperado. Uno de los nuevos jardineros estaba podando un seto por el lado este del palacio, cuando de pronto, detrás de una fila de árboles, lo divisó. Sin lugar a dudas, fue el rey mismo, paseando en el jardín. El jardinero quedó atónito. El monarca era todo lo que él imaginaba que fuera y mucho más. Un varón noble y extraordinario. Y, luego de unos segundos, se perdió de vista. El jardinero se esforzó por verle de nuevo, pero el rey se había ido.

Sin poder creer lo que había pasado, él retornó a su labor. Sin embargo, después de haber visto al rey, fue demasiado difícil continuar tranquilamente con el recorte de setos. ¡Lo había visto de verdad! Sentía que su corazón le iba a salir de su pecho.

No podía esperar el momento del descanso para contar a su colegas lo sucedido. Sin embargo, la respuesta de ellos no fue muy favorable. Sus compañeros se hicieron la burla y le dijeron que dejara de hablar tonterías. Ellos calificaron de absurdas sus palabras, y volvieron a su conversación sobre los asuntos del jardín.

Todo fue muy confuso para el nuevo obrero. ¿Cómo era posible que ellos hubiesen trabajado tantos años en jardín real sin jamás haber visto al rey? Y, ¿por qué no podían creer lo que le había sucedido? ¿Acaso pensaban que su majestad fuera un mero concepto, una idea, una teoría, un tópico de conversación? El jardinero calladamente se retiró del grupo. Después de haber visto al rey, el discutir temas del jardín dejaba de cautivar su interés. De hecho, todo otro tema perdió su brillo.

En las semanas que siguieron él logró vislumbrar a su majestad en varias oportunidades. Cada vez fue algo muy fugaz, pero muy emocionante. Como resultado el nuevo empleado quedó cada vez más fascinado con el tema del rey, y comenzó a producirse un cambio total en su actitud. Ya no venía a los jardines meramente a trabajar—venía a buscar al rey. 

El comenzó a entender que, contrario a la opinión de sus colegas, si uno se mantenía vigilante, era posible divisarle de vez en cuando entre los árboles del jardín. Le resultó inconcebible que sus compañeros hubiesen podido estar tantos años en ese lugar sin haberle visto jamás. Ellos simplemente venían con el fin de cuidar plantas; él llegaba con la meta de ver a su Majestad.

Durante varias semanas, el trabajo en el jardín real continuó de manera normal. Luego algo impensable sucedió. Uno de los mayordomos vino corriendo a donde estaba el nuevo jardinero y le informó que el rey requería su presencia. “El quiere verte en este momento en el palacio,” le avisó. El trabajador quedó estupefacto. “¿Cómo podría ser esto?” él pensó. 

Rápidamente se lavó las manos, y arreglando sus caballos, le siguió al hombre con mucho nerviosismo. ¿Por qué el rey quisiera verle a él? Con corazón latiendo fuertemente él caminó detrás del mayordomo por varios pasillos y para luego subir a un piso superior. Fue abierta una puerta tallada de cedro y de pronto se encontró en una habitación lujosa. Sentado en un sillón estaba el rey, esperándole.

Con sombrero en la mano, el trabajador se inclinó con sumo respeto. El rey se sonrió. El jardinero nunca había visto un rostro tan amable y tan sabio. Su majestad evidentemente estaba muy complacido en verle y con mucha gentileza le indicó otro sillón donde sentarse. 

El empleado nunca había hablado cara a cara con realeza. El no sabía qué decir, pero el monarca era tan amigable y tan cortés que rápidamente le hizo sentir a gusto. El rey preguntó por su esposa e hijos. El conocía todos sus nombres y estaba profundamente interesado en cada uno. Fue como si el trabajador estuviera conversando con un viejo amigo. Nunca nadie le había hecho sentir tan especial.

El rey se levantó y se acercó a la ventana mirando hacia el jardín. “A menudo me paro aquí y te observo cuando estás trabajando,” él comentó. “Y estoy muy agradecido por tu excelente labor aquí en los jardines del palacio.” El empleado quedó asombrado. Nunca se le había cruzado por la mente que el monarca pudiera estar contemplándole desde lejos. El logró tartamudear: “Es un gran privilegio trabajar aquí, su Majestad.” El hecho de que rey había estado con la mira puesta en él y que apreciaba su trabajo, le llenó de asombro.

El jardinero se sintió sobrecogido de una sensación de gozo que sobrepasaba todo lo que había conocido antes. Fue como una delicia extravagante que él nunca había pensado experimentar. Un asombro placentero descendía sobre él como olas del mar. Nunca una conversación le había proporcionado tan profundo placer y satisfacción.

Finalmente, después de aproximadamente un hora (que pareció ser cinco minutos), la visita extraordinaria llegó a su fin. El jardinero se despidió, se retiró de la presencia del rey, e iba de retorno a su trabajo en el jardín. No podía creer lo que había ocurrido. Uno de los cocineros del palacio le comentó a los otros que estaba seguro de haber visto por la ventana a uno de nuevos jardineros pasar danzando sobre el césped.

Al ver a uno de sus compañeros de trabajo, el asombrado jardinero se le acercó y le dijo: “No vas a creer esto, pero acabo de estar en el palacio conversando con el rey.” El colega le miró y se echó a reír a carcajadas. “¿Tú piensas que voy a creer eso?” él ridiculizó. 

No se le ocurrió por un momento que podía ser cierto. Los jardineros no se reúnen con la realeza. Evidentemente este nuevo trabajador tenía mucho que aprender acerca de los asuntos del palacio. Los que habían trabajado años en el jardín sabían que tales cosas nunca sucedían. Obviamente este novato lo estaba inventando.

Por cierto, era difícil de creer. Los reyes no tienen la costumbre de confraternizar con jardineros. ¡Todo el mundo sabe eso! 

Cuando les tocó a los trabajadores su momento del descanso, todos ya se habían enterado de la historia. El nuevo empleado se convirtió en el objeto de muchas mofas y risas. Algunos llegaron la conclusión que el hombre estaba sufriendo alucinaciones. Otros dijeron que personas como él no debían trabajar en los jardines reales. Nadie daba crédito a sus palabras.

Pero el nuevo trabajador sabía que era verdad. ¡El había conversado cara a cara con su Majestad! Mientras los demás volcaron su atención a discutir algún detalle del Manual Real de Procedimientos, el nuevo jardinero no podía dejar de meditar en su encuentro con el rey.

El siguió atendiendo sus responsabilidades diarias en los terrenos del palacio, pero de alguna manera todo había cambiado. ¡El había conocido al rey! ¡El monarca se había convertido en su amigo! Había momentos en el jardín cuando el obrero quedaba parado boquiabierto pensando al respecto. Y de vez en cuando se le veía echar una mirada a las ventanas del segundo piso del palacio.

Sus colegas estaban enfocados en seguir el Manual Real; él estaba enfocado en conocer a su Majestad. Si bien algunas personas sueñan sobre este tipo de suceso—¡este no era ningún sueño! Y él estaba seguro que su vida nunca sería la misma.

Published in: on 3 enero 2010 at 12:12 am  Dejar un comentario  

La sencillez que hay en Cristo

Actualmente nos encontramos en una época de complejidad religiosa.
La sencillez que hay en Cristo rara vez se encuentra entre nosotros.
      – A. W. Tozer
Published in: on 1 enero 2010 at 2:50 am  Dejar un comentario  

Renunciando religiosidad

La religión . . . es un sistema de creencias y conductas que uno adopta con el fin de alcanzar vida . . . Como tal, es parte del mundo idólatra caído, y está intrínsicamente relacionada con nuestro mal habido conocimiento del bien y del mal.

Aunque todas las religiones, incluyendo la religión cristiana, contienen mucha sabiduría y hacen mucho bien en el mundo, también son capaces de hacer mucho mal. El mal no sólo consiste en haber derramado vastas cantidades de sangre en avanzar sus causas y en defender la certeza de sus posiciones. Consiste también en que sistemáticamente privan a la gente de experimentar el amor y la vida de Dios como un regalo gratuito fluyendo hacia ellos y por medio de ellos. Mientras uno esté tratando de alcanzar una relación con Dios, él o ella no puede recibir una relación con Dios por medio de la gracia.

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A la luz de esto, la religión del cristianismo es el ejemplo más trágico del daño que la religión a veces causa. En cierto sentido es la negación más fundamental de la vida y mensaje que Jesús vino a traer. Porque la conducta idólatra de la religión cristiana es practicada en el nombre de Aquel que vino a darnos libertad de la necesidad de conducta idólatra. En el nombre de Jesús, la iglesia frecuentemente ha excluido, torturado, y puesto a muerte a la misma gente por quien hemos sido llamados a poner nuestra vida. Pese a que nuestra comisión fue vivir de tal manera que nuestro amor extravagante señalaba la realidad de Jesucristo, frecuentemente hemos dado al mundo toda razón para negar la realidad de Jesucristo. En muchas maneras, las palabras del profeta Natán dirigidas a David tienen aplicación a nosotros: hemos actuado de una manera tal que hemos dado razón a los enemigos de Dios de blasfemar (2 Samuel 12:14).

A la luz de esto, nosotros que somos el cuerpo de Cristo tenemos que arrepentirnos, de manera individual y colectiva. Tenemos que pedir perdón a Dios y al mundo, por ser religiosos.

Nos hemos esforzado en practicar la religión
cuando nuestro llamado fue practicar el amor.

En gran medida hemos predicado nuestra propia versión del conocimiento del bien y del mal como si fuera el mensaje de salvación. Tenemos que confesar que hemos pecado de la forma más grave con frecuentemente amar más nuestra versión de la verdad y de la ética que a la gente, y aun a Dios mismo. Porque uno no puede amar genuinamente a Dios mientras rehusa amar al prójimo (1 Juan 4:20) . . .

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Tenemos que arrepentirnos de nuestra adicción al Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal, del cual hemos buscado obtener vida a expensas de otros. Tenemos que arrepentirnos de colocar nuestra “justicia” por encima del amor. Tenemos que negarnos a nosotros mismos, colectiva e individualmente, y confesar que nuestra verdadera identidad es amar y servir de manera sacrificial al mundo, como Cristo nos sirvió a nosotros de manera sacrificial. Tenemos que arrepentirnos de nuestra religión cristiana y pasarnos a vivir plenamente “en Cristo.”

No tenemos que intentar hallar vida
por medio de nuestra sana doctrina
o en nuestra piedad, aunque estas sean importantes.
Buscar vida en ellas es religión

Nuestra vida ha de ser encontrada en Jesucristo, y únicamente en Jesucristo. Cuando nos arrepentimos de nuestra religiosidad y nos comprometemos con ver a Dios, a nosotros mismos, y a cada persona con la que nos encontramos según él o ella es revelado en Jesucristo, y permitimos que el Espíritu de Dios exprese esta verdad por medio de nuestro amor extravagante y sacrificial, el mundo reconocerá que Jesucristo es el Señor, como Jesús mismo prometió . . .

Debemos testificar que es sólo por medio del extravagante amor y misericordia de Dios que existe alguna esperanza para cualquiera de nosotros. Y eso, al final de cuentas, es el único mensaje que jamás hemos tenido para ofrecer a alguien.

–Gregory A. Boyd
Repenting of Religion

El camino es una Persona

“El Camino no es un principio o una fórmula sino una Persona. Caminar en la Verdad no es meramente asimilar y aceptar ciertos hechos espirituales, sino que es seguir a una Persona. El Engaño no consiste en malinterpretar doctrinas o principios; el engaño es estar fuera de la voluntad de Dios. Podemos conocer con precisión toda la verdad y aún ser desobedientes.

Nuestra meta va más allá
de sólo conocer el libro del Señor;
es conocer al Señor del libro.

Podemos memorizar la Biblia y no conocer a la Palabra misma. Jesús es la Verdad, y El es la suma de todas las verdades aisladas que fueron restauradas o serán restauradas en el siguiente mover de Dios. Nunca más debemos permitir que seamos distraídos de la sencillez de la devoción a Cristo Mismo.”

-Rick Joyner

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