La revelación asombrosa

Christ 1D copy 2Si hubiera dependido de mí, habría pensado en un Dios muy diferente . . . Mi Dios lo hubiera controlado todo con poder, destruyendo cualquier oposición con rapidez y eficacia. Como le dijo un muchacho musulmán al psiquiatra Robert Coles: “Alá hubiera dicho al mundo, a todos, ‘Dios es grande, muy grande’ . . . Hubiera obligado a que todos creyeran en Él, y sí alguien se hubiera negado, lo habría matado. Esto es lo que sucedería si Alá viniera.”

Debido a Jesús, sin embargo, debo modificar mis ideas instin- tivas acerca de Dios. (¿Quizá en esto consiste la esencia de su misión?) Jesús revela a un Dios que viene a buscarnos, a un Dios que da espacio a nuestra libertad, incluso cuando cuesta la vida de su Hijo, un Dios que es susceptible. Por encima de todo, Jesús revela a un Dios que es amor.

Si hubiera dependido de nosotros,
¿habría alguien ideado a un Dios
que ama y desea ser amado?

Los que han sido educados en una tradición cristiana quizá no acierten a ver el efecto del mensaje de Jesús, pero en realidad el amor nunca ha sido una forma normal de describir lo que sucede entre los seres humanos y su Dios. Ni una sola vez el Corán aplica a Dios la palabra amor. Aristóteles afirmó con franqueza: “Sería excéntrico que alguien pretendiera que amemos a Zeus”; o que Zeus amara a un ser humano. En deslumbrante contraste, la Biblia cristiana afirma: “Dios es amor”, y menciona al amor como la razón principal de que Jesús viniera a la tierra: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.”

–Philip Yancey
El Jesús que Nunca Conocí

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