Convidados por Gracia

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No puedo moderar mi definición de la gracia, porque la Biblia me obliga a hacerla tan amplia como sea posible. Dios es “el Dios de toda gracia”, en palabras del apóstol Pedro. Y “gracia” significa que no puedo hacer nada para que Dios me ame más, y que nada de cuanto yo haga puede lograr que Él me ame menos. Significa que, a pesar de que me merezco lo opuesto, estoy invitado a ocupar mi lugar en la mesa de la familia de Dios.

–Philip Yancey,
Gracia Divina vs. Condena Humana

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La Alocada Matemática de la Gracia

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Yo crecí con la imagen de un Dios matemático que pesaba mis obras buenas y malas en una balanza, y siempre me encontraba en falta. Por alguna razón, no había hallado al Dios de los evangelios, un Dios de misericordia y generosidad que está hallando continuamente formas de hacer añicos las implacables leyes de la falta de gracia. Dios rompe las tablas matemáticas e introduce las nuevas matemáticas de la gracia, la palabra más sorprendente, transformadora y de final inesperado que existe en el lenguaje.

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La gracia hace su aparición de tantas formas, que me ha costado trabajo definirla. No obstante, estoy preparado para intentar algo que se parezca a una definición de la gracia con relación a Dios. “Gracia” significa que no hay nada que podamos hacer para que Dios nos ame más: ninguna cantidad de calistenia espiritual y de renunciamiento, ni de conocimiento adquirido en cursillos y seminarios, ni de ardua labor a favor de causas justas. “Gracia” significa también que no hay nada que podamos hacer para que Dios nos ame menos: ninguna cantidad de racismo, orgullo, pornografía, adulterio o incluso asesinatos. La gracia significa que Dios ya nos ama tanto como un Dios infinito es capaz de amar.

–Philip Yancey, 
Gracia Divina Vs. Condenación Humana

Foto: Nikolay Sirakov

No es un Dios de pirotecnia

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Cuanto más conozco a Jesús, más me quedo impresionado con… “el milagro de refrenarse”. Los milagros que Satanás sugirió, las señales y maravillas que los fariseos pedían, la prueba definitiva que anhelo, nada de esto resultaría un obstáculo importante para un Dios omnipotente. Más sorprendente es su negativa a actuar. La terrible insistencia de Dios en la libertad humana es tan absoluta que nos dio poder para vivir corno si Él no existiera, para escupirle al rostro, para crucificarlo. Todo esto lo tuvo que saber por anticipado Jesús cuando se enfrentó con el tentador en el desierto, centrando su grandioso poder en la fuerza de refrenarse.

Creo que Dios insiste en refrenarse porque ningún despliegue pirotécnico de omnipotencia conseguiría la respuesta que desea. Aunque se puede obligar a la obediencia por la fuerza, sólo el amor puede producir una respuesta de amor…

–Philip Yancey
El Jesús Que Nunca Conocí

La revelación asombrosa

Christ 1D copy 2Si hubiera dependido de mí, habría pensado en un Dios muy diferente . . . Mi Dios lo hubiera controlado todo con poder, destruyendo cualquier oposición con rapidez y eficacia. Como le dijo un muchacho musulmán al psiquiatra Robert Coles: “Alá hubiera dicho al mundo, a todos, ‘Dios es grande, muy grande’ . . . Hubiera obligado a que todos creyeran en Él, y sí alguien se hubiera negado, lo habría matado. Esto es lo que sucedería si Alá viniera.”

Debido a Jesús, sin embargo, debo modificar mis ideas instin- tivas acerca de Dios. (¿Quizá en esto consiste la esencia de su misión?) Jesús revela a un Dios que viene a buscarnos, a un Dios que da espacio a nuestra libertad, incluso cuando cuesta la vida de su Hijo, un Dios que es susceptible. Por encima de todo, Jesús revela a un Dios que es amor.

Si hubiera dependido de nosotros,
¿habría alguien ideado a un Dios
que ama y desea ser amado?

Los que han sido educados en una tradición cristiana quizá no acierten a ver el efecto del mensaje de Jesús, pero en realidad el amor nunca ha sido una forma normal de describir lo que sucede entre los seres humanos y su Dios. Ni una sola vez el Corán aplica a Dios la palabra amor. Aristóteles afirmó con franqueza: “Sería excéntrico que alguien pretendiera que amemos a Zeus”; o que Zeus amara a un ser humano. En deslumbrante contraste, la Biblia cristiana afirma: “Dios es amor”, y menciona al amor como la razón principal de que Jesús viniera a la tierra: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.”

–Philip Yancey
El Jesús que Nunca Conocí

Una historia sin igual

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Como cristiano, creo que vivimos en mundos paralelos. Un mundo consiste de colinas, lagos, granjas, políticos y pastores que vigilan a los rebaños en la noche. El otro consiste de ángeles y fuerzas siniestras, y en algún lugar por ahí, lugares llamados cielo e infierno. Una noche, en medio del frío y de la oscuridad, entre las colinas onduladas de Belén, esos dos mundos se juntaron en un punto de intersección.

Dios, quien no tiene ni antes ni después,
entró en el tiempo y el espacio.

Dios, quien no conoce límites, asumió los confines sorprendentes de la piel de un niño, las limitaciones ominosas de la mortalidad.

“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación”, escribiría luego un apóstol; “Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten.” Pero los pocos testigos oculares de la noche de Navidad no vieron nada de eso. Vieron a un bebé que se esforzaba en usar unos pulmones flamantes.

¿Sería verdad este relato de Belén de un Creador que desciende para nacer en un pequeño planeta? De serlo, es una historia sin igual . . . No sorprende para nada que un coro de ángeles cantara espontáneamente un cántico, perturbando no sólo a unos pocos pastores sino a todo el universo.

–Philip Yancey
El Jesús Que Nunca Conocí

La Gran Invasión

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En la tierra nace un niño,
un rey se entera,
comienza la persecución.
En el cielo había comenzado
la Gran Invasión,
una valiente incursión
de parte del líder
de las fuerzas del bien
en la sede del mal
que es el universo.

–Philip Yancey
El Jesús Que Nunca Conocí

Un Dios que se refrena

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Cuanto más conozco a Jesús, más me quedo impresionado con lo que Ivan Karamazov llamó “el milagro de refrenarse”. . . La terrible insistencia de Dios en la libertad humana es tan absoluta que nos dio poder para vivir corno si Él no existiera, para escupirle al rostro, para crucificarlo. . . .

Creo que Dios insiste en refrenarse
porque ningún despliegue pirotécnico
de omnipotencia conseguiría
la respuesta que desea.

Aunque se puede obligar a la obediencia por la fuerza, sólo el amor puede producir una respuesta de amor, que es lo que Dios desea de nosotros y la razón por la que nos ha creado. “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo”, dijo Jesús. Por si no lo hubiéramos entendido bien, Juan agrega: “Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.” La naturaleza de Dios es darse; su llamado se basa en el sacrificio por amor.

–Philip Yancey
El Jesús Que Nunca Conocí

Una historia sin igual

Angeles y pastores

¿Sería verdad este relato de Belén de un Creador que desciende para nacer en un pequeño planeta? De serlo, es una historia sin igual. Nunca más debemos preguntamos si lo que sucede en esta sucia pequeña bola de tenis de nuestro planeta importa al resto del universo. No sorprende para nada que un coro de ángeles cantara espontáneamente un cántico, perturbando no sólo a unos pocos pastores sino a todo el universo.

–Philip Yancey
El Jesús que nunca conocí

Habitando en el acuario

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Entendí mejor la encarnación cuando tuve en casa un acuario de agua salada. Descubrí que no es tarea fácil . . . Pensarán, a la luz de toda la energía que le dedicaba, que mis peces por lo menos me estarían agradecidos. Pues no. Cada vez que mi sombra se cernía sobre el tanque, buscaban refugio en la concha más cercana. Sólo me mostraban una “emoción”: temor. . .

Para mis peces yo era como una deidad. Demasiado grande para ellos y mis acciones demasiado incomprensibles. Mis actos de misericordia los veían como crueldad; mis intentos de protegerlos los veían como destrucción. Comencé a comprender que, para cambiar sus percepciones, se iba a necesitar una especie de encarnación. Tendría que convertirme en pez y “hablar” con ellos en un idioma que pudieran entender.

Un ser humano que se convierta en pez
no se puede para nada comparar
con que Dios se hiciera niño.

Y sin embargo, para los evangelios, esto es lo que sucedió en Belén. El Dios que creó la materia tomó forma dentro de ella, como un artista se pudiera convertir en un punto de un cuadro o un dramaturgo en un personaje de su propia obra. Dios escribió un relato, utilizando sólo personajes reales, en las páginas de la historia real. El Verbo se hizo carne.

–Philip Yancey
El Jesús que Nunca Conocí

Amor implacable

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No hay nada que podamos hacer
para que Dios nos ame más,
y no hay nada que podamos hacer
para que Dios nos ame menos.

–Philip Yancey

Buenas nuevas de verdad

Me llevó bastante tiempo . . . para que pudiera darme cuenta en lo más profundo de mi ser que el evangelio es una buena noticia de verdad; que en el corazón del universo hay una sonrisa y no un ceño fruncido; que más que cualquier otra cualidad Dios es amor . . . He llegado a conocer a un Dios que tiene un lugar en su corazón para rebeldes, que recluta a personas como el adultero David, el llorón Jeremías, el traidor Pedro, y el violador de derechos humanos Saúl de Tarso. He llegado a conocer a un Dios cuyo Hijo toma a pródigos y los hace los héroes de sus historias y los trofeos de su ministerio

–Philip Yancey

Dios encontró una manera

En Jesús, Dios encontró una manera

de relacionarse con seres humanos

que no involucraba temor.

–Philip Yancey

Published in: on 12 diciembre 2011 at 8:22 am  Dejar un comentario  
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Un equilibrio complicado

El Nuevo Testamento presenta un equilibrio complicado. Por un lado censura el legalismo y su insistencia infantil en una serie de reglas. Por el otro lado condena la inmoralidad y nos llama a la santidad.

–Philip Yancey

Dios es como Jesús

George Buttrick, ex-capellán de (la universidad de) Harvard, hace recuerdo que estudiantes solían entrar a su oficina, sentarse en una silla y declarar: “No creo en Dios.”

Buttrick les sorprendería con esta respuesta: “Siéntate y cuénta qué tipo de Dios es él en quien no crees. Probablemente yo no crea en él tampoco.” Y luego él les hablaría de Jesús, quien corrige todas nuestras suposiciones acerca de Dios.

-Philip Yancey

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